lunes 2 de noviembre de 2009

MALTRATO ANIMAL



Existe un movimiento llamado “Proyecto Gran Simio”, que tiene como objeto “la protección de los grandes simios (chimpancés, gorilas, bonobos y orangutanes) y los lugares donde habitan. Lucha por que se les reconozcan sus derechos a la vida, a la libertad y a no ser torturados en experimentos; con la esperanza de poner fin a esta nueva forma de esclavitud“.


En principio, que esta asociación persiga proteger la vida, la libertad y el hábitat de estos animales, me parece perfecto.  Ahora bien, ¿no desbarran cuando persiguen acabar con „esta nueva forma de esclavitud“ ¿Procede hablar de „esclavitud“, cuando se trata de animales?

Ellos dicen que sí y lo pretenden fundamentar científicamente: desde un punto de vista genético, nuestra diferenciación es mínima, casi, diríamos, insignificante. Pero su tesis fundamental radica en la capacidad lingüística. Al parecer, se ha conseguido que algunos chimpancés y algunos gorilas aprendan el lenguaje de los sordomudos y a partir de ahí parece que puede colegirse que estos animales son capaces de tener „su propia cultura, ... de trasmitírsela a sus hijos, de conversar... alumbrar pensamientos... ejercitan la imaginación, poseen recuerdos temporales, autoconciencia, empatía, capacidad de engañar, curiosidad, sentido del humor, sentido del tiempo, consciencia de la muerte y podrían, incluso, conservar una amistad durante toda la vida". Vamos, que ya le gustaría a más de uno que yo me sé.

Por si todo esto fuese poco, un psicólogo y un músico norteamericanos han llegado a la científica conclusión de que al menos una especie de monos, los titís de cabeza blanca, muestran una sensibilidad especial hacia la música y utilizan la modulación del tono para provocar un cambio de actitud en el oyente. Para entendernos, como cuando una madre riñe a su hijo.

En conclusión, los grandes simios, y quizás también, los no tan grandes, son prácticamente como nosotros (sino mejores), pero con un poco más de pelo y un poco más brutos y, por tanto, se merecen el mismo respeto y los mismos derechos que un ser humano.

Pese a todo, no lo tengo tan claro. Por una parte, ya había oído que los monos, en determinadas situaciones, pueden llegar al engaño, transmitir ciertos comportamientos a sus crías e, incluso, podríamos hablar de que generan cierta „cultura“. La posesión de recuerdos temporales, la autoconcienca o la conservación de ciertas amistades tampoco me resultan extraños. Ahora bien, sí que me cuesta entender otras capacidades, a saber, conversar, poseer consciencia de la muerte y sentido del humor. No me imagino a un chimpancé contando un chiste con lenguaje de signos a otro chimpancé o a un humano; no imagino a un chimpancé celebrando honras fúnebres; no imagino a un grupo de chimpancés reunidos en ambable tertulia. Tampoco les veo dándoles vueltas a un fruto para averiguar cómo puede cocinarse y producir más placer su ingesta o cortejando a una hembra y buscando un erotismo que imprima al acto sexual un supino grado de placer; ni tan siquiera adornando un árbol para celebrar la llegada de la primavera o dilucidando el valor moral de determinados comportamientos, como, por ejemplo, un hipotético adulterio.

No, pese a todas las semejanzas, que resultan innegables, yo no creo que sean como nosotros ni que proceda hablar de "esclavitud animal". Creo que entre ellos y nosostros hay diferencias cualitativas, posiblemente basadas en diferencias cuantitativas.

No afirmo con esto que nosotros hayamos sido creados de manera especial por Dios alguno ni que merezcamos privilegios especiales. No defiendo antropocentrismo alguno ni me tengo por un humanista convencido. Al que albergue dudas le diré que, si por mí fuera, tipificaría el maltrato animal  como delito en cualquier lugar del mundo y abogaría por un contundente castigo. Ahora bien, habría que determinar claramente qué entendemos por tal concepto, pues a la inmensa mayoría sólo pensar en un corderito de leche al horno se nos hace la boca agua. En mi opinión, lo que perpetran en Tordesillas con el Toro de la Vega me parece una salvajada,  mientras que la lida que José Tomás ejerce sobre un vitorino en Las Ventas la contemplo como una melodía artística. Por tanto, el concepto de "maltrato animal", por sí mismo, resulta complejo.

Pero, independientemente de lo inclinado que me encuentre a defender un trato digno a los animales, sin reparar en la especie, sí pienso que la nuestra ha alcanzado un grado evolutivo de tal calibre que la hace particular y única, y depositaria de unos derechos que competen exclusivamente a los humanos. Me resulta, por tanto, totalmente descabellado reivindicar derechos humanos para los que, por muchas semejanzas que les queramos buscar, no son más que animales.

domingo 18 de octubre de 2009

RIKY PÉREZ Y SU MENÚ EN EL BAR RAMBO



Si pincháis en el título accederéis al  video de Riky Pérez. Son sólo cuatro minutos. No sé si lo conoceréis. Yo, hasta hoy, no. Es una canción que escuché por primera vez, hace justo una semana. En un programa de Radio Nacional: "No es un día cualquiera", dirigido por Pepa Fernández. En mi opinión, es uno de los mejores programas que hay en la radio. Los colaboradores son de lo más recomendable: Joaquín Araujo, Leoncho García, Nieves Concostrina, Antonio Marina, etc, etc. También colabora Jose Mª Iñigo, poniendo música un tanto particular, digamos. Y en ocasiones, sorprende. A mí me sorprendió la semana pasada y ha vuelto a hacerlo hoy, al repetir, por el éxito obtenido y satisfacer así las peticiones habidas, la actuación de este autor y su tema "El menú del bar Rambo".
Dado que lo único que he hecho últimamente es ofrecer preocupaciones a quienes me siguen, hoy quiero descubriros, deleitaros, entreteneros y divertiros con este simpático cantante y su original, fresca y desenfadada canción.
Espero que os guste y que la podáis escuchar sin problemas.
Una vez más, gracias a todos.

domingo 11 de octubre de 2009

DE VUELTA EN CASA


Por razones técnicas, no puedo publicar la foto que deseo. Pero en cuanto sea capaz, modificaré la entrada y lo haré. Con ella os podréis hacer una idea de cómo está Fernando: en casa, feliz, contento, con muchas ganas de vivir y de volver a ser el que era.


Las secuelas parece que sólo son motoras: tiene algunos temblores, dificultades para mantener el equilibrio y para andar correctamente con su pierna izquierda, de la que no se fía y apenas la apoya en condiciones. Por eso nos encontramos en pleno proceso de rehabilitación, y día a día va progresando. Todo hace pensar, que si le queda algo, será mínimo. Ese es también mi más ferviente deseo: volver a verle disfrutar plenamente de la vida, como sólo él sabe hacerlo.


Seguro que todos los que os habéis preocupado por la salud de mi hijo os alegrará conocer estas noticias. Por descontado que a mí me satisface infinitamente ofrecéroslas. Pero no puedo evitar sentir un sabor agridulce: la alegría de la recuperación, la tristeza y amargura del accidente. Ver por lo que mi hijo ha tenido que pasar y sigue aún padeciendo me reconcome por dentro, aunque exteriormente no dejo que nada ni nadie me lo note. Siento rabia e impotencia: un niño de seis años, pleno de salud y vitalidad, y que se vea ahora, sin más, por la absurda comunión de circunstancias indeseables, privado de todo ello.


Sé que pensaréis y me aconsejaréis, no sin razón, que me aferre a lo que tengo, que podía haber sido mucho peor, y lo intento, vaya que si lo intento. Me alegro con cada palabra, con cada sonrisa, disfruto cada beso, cada abrazo, cada suspiro suyo me llena el alma. Mas no puedo evitarlo; no puedo eludir sentir que tenía un hijo sano, alegre y feliz, y que ahora está vivo de milagro y debiéndome regocijar con cada paso que dé sin caer al suelo. Se me parte el corazón cuando le veo esforzarse por saltar, por querer correr; cuando me pide la bici o el balón para jugar al fútbol y debo explicarle, con la mejor de mis sonrisas, con todo el amor que por él siento, que no puede toda vía ser, que aún ha de pasar tiempo.


Es tan injusto, ha sido tan injusto... Y siento tanta impotencia.


A parte de su calor, sólo me reconforta dar las gracias. Por eso os vuelvo a agradecer vuestras palabras y vuestro apoyo. Os aseguro que no ha sido en vano.


A partir de ahora, intentaré retomar la publicación de otros temas. Buscar en lo cotidiano un lugar que me cobije de mi amarga alegría, que sospecho me acompañará ya mientras viva. Al que me pregunte, naturalmente le responderé, aunque con el tiempo, dedicaré algún otro post a mi chipirón, en la esperanza de que ya os pueda decir que juega al fútbol, que corre, que salta, que monta en bici, que nada y se tira de cabeza en la piscina, y que a mí no me ha dado aún el infarto.


Lo sé, os debo una foto. Contad con ella.
PD: ahí está. Deuda saldada. Aprovecho la modificación realizada para subir la foto prometida (siento la poca calidad) y para añadir algo que considero de plena justicia: mi hijo está hoy vivo y, como podéis ver, sano y con apenas secuelas gracias al excelente trabajo médico realizado en el hospital de Cruces, en Bilbao. Quiero aquí agradecer a los doctores Julio, Javier (ignoro sus apellidos, pero le atendieron en la UCI de pediatría), Aurrecoechea, Prats, Maestre y a todo el equipo médico que con ellos han trabajado y han tenido que ver con el cuidado de mi hijo. A todos, mi más sincero y sentido agradecimiento. Difícil será que por esta vía les llegue, pero de justicia es reconocerlo aquí.
Igualmente, debo mencionar aquí mi agradecimiento a los monjes de Silos. Sus cánticos son los preferidos de Fernando para ir a dormir. Yo, que en nada creo, cuando estaba desesperado, les pedí que rezasen por él, que cantasen por él. Me consta que lo hicieron. Me consta que en lo suyo aduyaron lo que pudieron. Sus cantos gregorianos no sólo mecen el sueño de Fernando sino que le acompañaron en su despertar del coma. Estoy convencido de que le empujaron lo suyo. He aquí mi reconocimiento, que completaré el día que, en Silos, el niño sea bautizado y apadrinado por quien le arrolló con el coche. Sé que él y su familia también han sufrido lo suyo.
Por último deseo extender mis reconocimientos a la ciudad (que no es un pueblo) de Medina de Pomar, Burgos, y, como no, a sus gentes, a sus buenas gentes. Allí estoy afincado y allí se han preocupado mucho y bien por la salud de Fernando. A todos, gracias, muchas gracias.

jueves 17 de septiembre de 2009

GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS...MIL VECES GRACIAS

GRACIAS a todos y a todas por los ánimos, por los mensajes de esperanza, por los consejos, por todo... porque GRACIAS también a todos vosotros, habéis conseguido que mi hijo esté hoy despierto, asido a la vida y dispuesto a volver a dar toda la guerra del mundo. Los médicos, auténticos artífices del milagro, ya no temen por su vida. Y yo no puedo sentirme más feliz y más y mejor acompañado. GRACIAS A TODOS por haber estado ahí cuando mi hijo más os necesitaba.

martes 15 de septiembre de 2009

8 de Septiembre


Cada uno en su vida tiene una fecha marcada. Yo también tengo la mía: el 8 de septiembre. Ese día había tenido que viajar a Burgos. Antes de regresar, llamé a mi mujer y le dije que para las dos estaría en casa. Tenía que comer rápido y volver al trabajo. Ella me dijo que todo estaba preparado, que bajaba a la piscina con el chiquillo.
Mientras viajaba y escuchaba la radio, mis pensamientos se fueron encadenando, hasta llegar a una frase de película de John Wayne, en la que, en plena refriega bélica, el viejo John le dice al joven que se encuentra a su lado muerto de miedo: "chico, sabes rezar algo?; Sí, por qué? Porque ahora es el momento hijo."
A los pocos minutos, recibía una llamada al móvil. Iba conduciendo y no me gusta contestar, pero lo tenía a mano. Eché un vistazo de reojo y vi que era mi mujer. Puse el manos libre y comencé a echarle la bronca: "no ves que estoy conduciendo...". Desde el otro lado, una voz desconocida me dijo: "le llamo del centro de salud. Su mujer ha tenido un accidente. Ella está bien, pero el niño tiene un golpe muy fuerte. Acérquese cuanto antes por aquí..."
Hoy mi hijo Fernando, de seis años, está en la UCI de pediatría del hospital de Cruces, en Bilbao. Está luchando por su vida, que estuvo a punto de perderla. Los médicos, a los que nunca, por cien vidas que viva, les agradeceré lo suficiente lo que han hecho, han comenzado a darnos esperanzas.

Hoy me siento con fuerzas para contarlo. Como no sé si éstas me seguirán acompañando, creo que es el momento oportuno para agradecer las buenas palabras que me han brindado; para pedir perdón a todos los que haya podido ofender; a todos, sin excepción.

Confiando en que podamos vovler a hablarnos, os envío a todos un cariñoso y triste abrazo.


lunes 7 de septiembre de 2009

SABIDURÍA ZEN


Ahora que parece que en la blogosfera se respiran aires más limpios, considero oportuno ahondar en el proceso de purificación, echando mano de un poco de sabiduría zen. Relataré tres “koans” en orden inverso a mi gusto, a ver si nos acercan un poquito a esa ansiada sabiduría intuitiva.

1. Un día cualquiera, el discípulo, canso ya de buscar y no encontrar, decidió acudir a su maestro con el fin de que éste le revelase el secreto del universo:
- Maestro, ¿usted conoce el secreto del universo?
- Sí, claro que lo conozco, respondió el maestro sin inmutarse
- ¿Y cuál es, maestro?
- No lo puedo revelar, es un secreto.

2. En cierta ocasión, el discípulo, que se sentía especialmente perturbado, decidió acudir a su maestro:
- Maestro, necesito que me apacigüe el espíritu. Yo lo intento con todas mis fuerzas y no lo consigo. ¿Podría usted hacerlo?
- Por supuesto. Para ello será preciso que me muestres tu espíritu.
- Pero maestro, no lo encuentro
- Ves, ya está apaciguado
.

3. Una tarde de otoño, el maestro, acompañado por su discípulo, estaban dando su paseo vespertino, cuando, desde el interior de una casa, escucharon lamentos y sollozos.
Entraron y descubrieron la causa de tanta pena: el dueño de la misma, un viejo conocido del maestro, con el que había mantenido una larga y estrecha amistad, acababa de morir.
El maestro, seguido por su discípulo, sin mediar palabra, salió de la casa y reanudó su paseo. Tristes lágrimas corrían por sus mejillas. Al percatarse el discípulo, preguntó sorprendido:
- Pero maestro, ¿cómo es que está llorando?. Yo creía que usted estaba por encima de estas cosas
- Por eso lloro, porque lo estoy.

lunes 31 de agosto de 2009

BORRÓN Y CUENTA NUEVA


Ahora empieza Septiembre, que para muchos es como Enero. Mientras que en noche vieja todos nos deseamos buen año, salud, paz y prosperidad, ahora nos toca apechugar con lo indeseable: vuelta al trabajo, a la rutina, gastos que nos angustian, intemperie desapacible, noche que se hace dueña, tristes premoniciones que nos aplastan: paro, crisis, subidas de impuestos, pandemia.
Todo esto gestionado por un gobierno incompetente hasta el hartazgo, carente de criterio alguno, sólo ocupado en mantener cautivos a los medios de comunicación, a los sindicatos y a la aparente intelectualidad del país, y en la toma de medidas populistas que le permitan tanto disimular su escandalosa incapacidad como paliar el desgaste padecido.
Para meterse en la cama e hibernar como un oso.
Pero no, mañana, día uno de Septiembre concluye la tregua y volvemos a dar comienzo a todas nuestros consustanciales desasosiegos.
Por eso creemos que quizás sea éste un buen momento para realizar borrón y cuenta nueva; para parar un momento, coger aire y volver a mirar al horizonte; para reorientar nuestro deambular por la blogosfera y atender a las circunstancias, evitando que zozobrantes navíos desvencijados, en su deriva nos arrastren a un abismo insondable; es tiempo de retomar el nacimiento y recordar lo que en nuestro frontispicio reza: „Rincón para aquellos que conmigo deseen reflexionar sobre los que nos aturde de forma cotidiana. Rincón para aquellos que conmigo deseen esconderse y apearse. Rincón para aquellos que deseen cobrar sosiego, aunque sólo sea por un instante"
En este vertiginoso otoño, en el que sabemos cómo entramos, pero del que no sabemos cómo saldremos o ni tan siquiera si saldremos, consideramos que es más oportuno que nunca reencontrarnos con nuestros inicios, para volver a reeditar este ámbito como un espacio de paz, de tranquilidad y frescura, que, aderezado con la oportuna y ácida crítica, evite la modorra y nos mantenga vigilantes.
Nuestro primer objetivo consistirá, por tanto, en no volver a caer en esa absurda espiral dialéctica, en no dejarse arrastrar por remolinos traicioneros, en no ser salpicado por el vómito del odio, la inquina y la miseria intelectual, , en no mezclarse, en definitiva, con mala gente quebloguea „...y va apestando a tierra.“
De ahí que haya aprovechado la fecha para airear el recinto, buscar oxígeno y ubicar un oportuno mosquitero que impida el paso a cualquier insecto parasitario, cuya única ilusión consiste en ir de aquí para allá, chupando y abochornando el ambiente. Impedir el paso a todo aquel que, con tan pantagruélicos como patéticos esfuerzos, persigue a toda costa el enfrentamiento, la camorra y la deshonra. Evitar que nadie venga a faltar el respeto, a presumir de malos modales a insultar y a envenerar.
A todos aquellos que me han venido acompañando en son de paz, para esas „buenas gentes, que viven, laboran, pasan y sueñan“, vuelvo a brindar pues este rincón de Sileno, ahora más resguardado que entonces, en la confianza de que las musas me acompañen y me concedan el beneplácito de incitar a la serena reflexión y a la amable tertulia.
En la esperanza de que no estaré sólo, cierro esta entrada y abro una etapa nueva libre del odio, la miseria, la amenaza y el desprecio, libre de „soberbios y melancólicos, de borrachos de sombra negra“, con los que jamás, no ya una, sino un minúsculo sorbo de cerveza tomaríamos.