
Tardà desea que se muera el Borbón y que el constitucional termine por corromperse. Luego nos lo explica, y nos habla de Felipe V. Matapelo Bono, doctor en almas en pena, nos asegura que el catalán no adolece de esencia humana y además, nos lo presenta como un auténtico monárquico despistado. Nosotros, que somos tontos, nos creemos todas las explicaciones. Faltaría más. Zapatero, encantado, pues su Barça parece dispuesto a dejarnos sin liga en Febrero, mientras Schuster se despide por SMS de los jugadores: no va a tirar de móvil y empezar a fundir los dos millones de finiquito que le han caído por su fulminante destitución. ¡Qué me fulminen!, ¡qué me fulminen!. Y, si no, que me metan en la cárcel por agredir a la policía en un campo de fútbol, por comportarme como un auténtico energúmeno, como un verdadero animal. Me convertiré en un héroe y todo el mundo pedirá mi libertad. Libertad de la que le han privado al efímero Iriondo, a quien no le han dado tiempo ni para curtir el carácter ni para ganarse un mote. Así que se mea cuando le cazan: desprestigio más vergonzoso para la raza vasca, eh Arzallus? Urkullu, por si acaso, nos recuerda que nunca será suficiente la vía policial para solucionar su "conflicto", o sea, la partida sigue, y Rosa Díez imparte estériles clases de derecho en el parlamento, para explicar cómo ilegalizar a la ETA. Je, je, no se percata de que sus alumnos, aunque suspendan esa asignatura, promocionarán igual igual. Es lo que tienen estas leyes de educación, que conceden títulos a los que catean hasta el recreo. Será por eso que ahora los jóvenes sólo son capaces de protagonizar campañas publicitarias con una sola vocal, la "o", por cierto, muy parecida al cero. La costumbre no les dará "pa´más". Como tampoco a Corbacho, quien se nos disfraza de parado, pero no cambia su sueldo por un subsidio; ni a los de las SGAE, quienes entran de gorra en las bodas y, como no les debe de gustar ni el menú ni el chabacano ambiente ni la pésima música, se desquitan aguando las fiestas a moros y crisitanos. Mientras tanto, a esquiar en fila india, el euribor bajando, la gasolina también, el navideño consumo compulsivo impertérrito; pero las empresas, cierran o regulan, los coches no se venden, los pisos tampoco, de los créditos, ni hablamos, el paro, disparado, la banca nutrida con dinero público y ya, ni los cachondos presupuestos son aprobados en el Senado y deben volver al Congreso, para ponerse de nuevo en ridícula evidencia: así ha sido dispuesto por curiosa alianza del PP con la Ezquerra del Tardà, su amor por Felipe V y acólitos pesebreros. Para colmo, ahora nos toca cumplir con lo más ruin de la tradición y fundir la paga extra en la entrañable cena de empresa y en la fraudulenta lotería de navidad. Y a esperar, zambomba en mano, un año todavía peor. Una única imagen fresca, reconfortante y rescatadora: la de un pobre perro callejero intentando poner a salvo a su malherido compañero, recién atropellado en una autovía. Escapó en cuanto vio que se le acercaba gente. Animalito.