
El lunes, cuando ya hayan votado vascos y gallegos, oiremos que todos han ganado y que los ciudadanos se han pronunciado. Escucharemos que se ha dado otra lección más de democracia y que la ciudadanía se ha comportado ejemplarmente.
Esto es fijo. Lo que voy a exponer a continuación no es seguro. Aquí van mis apuestas.
De Galicia poco puedo decir. Me pilla un poco a desmano. Desde la distancia, sólo escucho los despilfarros de Touriño y el secuestro de jubilados por parte del BNG, para darles un mitin, amén de su íntima amistad con el empresario de turno. Si esto es criticable, pero típico, lo de la excursión no tiene nombre. Quintana asegura que no sabía nada, pero ya que estaba, como eso de que ir “pa´na” es tontería, suelta el rollo y les pide el voto. Con un par, sí señor. Los jubilados mostraron una educación y una cortesía que el tipejo político no se merecía. Si le hubiesen dado una paliza, habrían actuado conforme a derecho: legítima defensa. Con este clima no comprendo cómo es posible que Feijoo no alcance la mayoría absoluta que le permitiría gobernar. Pero el PP anda un tanto despistado últimamente y no le veo muy capaz de obtener el rédito político que semejantes chapuzas pueden deparar. Si al final no gobiernan, Zapatero seguirá columpiándose como un chimpancé en el zoológico.
El País Vasco es una jungla. La policía, que allí se llama Ertzaina, y sólo llega presta si atacan alguna herriko taberna, se aposta en todas las esquinas. Temen que cuatro gamberros, de esos que dicen pertenecer a la “izquierda abertzale”, quemen alguna furgoneta del partido con el que se topen. Raro será que no acaben matando a alguien antes del domingo. Además, a quien más perjudicarían con ello sería al partido nacionalista vasco, con cuya derrota radicalizarían aún más su “conflicto vasco”. Por eso es patente el nerviosismo del PNV, que está realizando una campaña feroz, sin descanso: puerta por puerta, van entregando su propaganda a los vecinos. Nunca como ahora han temido tanto la derrota. Y ésta puede darse. Puede ocurrir que los votos nacionalistas no alcancen los 38 apoyos precisos para investir lehendakari a Ibarretxe. En ese caso, lo será Patxi López. Y apuesto a que intentará gobernar en minoría, antes que unirse al PNV, con el fin de dar buena imagen en el resto de España. No supondrá un gran cambio, aunque ya no nos den tanto el tostón con lo del plan. Los apoyos, salvo para la investidura, los podrán ir recabando de dónde les venga en gana. Todo dependerá de lo que aconseje la jugada. Pero para los peneuvistas, perder la lehendakaritza es un ultraje desconocido e inimaginable para ellos. Pasado un tiempo, seguiremos conviviendo con los mismos problemas: ETA perpetrará algún atentado, los fascistas de siempre seguirán amedrentando, los escoltas continuarán con sus tareas, la política lingüística seguirá arrinconando al castellano, la educación continuará fomentando la mentalidad nacionalista, la demanda de autogobierno permanecerá inalterable, seguirá siendo tabú la palabra “España”, nadie osará mezclar el rojo y el amarillo, todo vestigio de vida será politizado hasta la saciedad… Se ha avanzado tanto por la senda nacionalista que ya no hay marcha atrás. Patxi gobernará poniendo tantas velas a dios como al diablo. Es de la escuela de Zapatero y sólo atenderá a lo que le dicte su maquinita de calcular votos. Por ahí, hasta quizá vuelvan a pensar en la “negociación”. Nada se avanzará, ni un paso a favor del progreso ni de la auténtica paz. Porque ésta pasa necesariamente por renunciar a cualquier pretensión nacionalista, por renunciar al euskera a la ikurriña, al txistu y al tamboril, a todo lo que de lejos suene a vasco, a todo lo que haga falta, mientras pululen por las calles fascistas amedrentando, amenazando y agrediendo la libertad de las personas. Pero no ocurrirá, no lo veremos, porque esa violencia resulta rentable, porque ese discurso no da votos. Deben seguir alimentando a sus hijos de puta y ahogando el discurso y los mazazos de aquellos que gritan por la auténtica democracia y la legítima libertad.
Esto es fijo. Lo que voy a exponer a continuación no es seguro. Aquí van mis apuestas.
De Galicia poco puedo decir. Me pilla un poco a desmano. Desde la distancia, sólo escucho los despilfarros de Touriño y el secuestro de jubilados por parte del BNG, para darles un mitin, amén de su íntima amistad con el empresario de turno. Si esto es criticable, pero típico, lo de la excursión no tiene nombre. Quintana asegura que no sabía nada, pero ya que estaba, como eso de que ir “pa´na” es tontería, suelta el rollo y les pide el voto. Con un par, sí señor. Los jubilados mostraron una educación y una cortesía que el tipejo político no se merecía. Si le hubiesen dado una paliza, habrían actuado conforme a derecho: legítima defensa. Con este clima no comprendo cómo es posible que Feijoo no alcance la mayoría absoluta que le permitiría gobernar. Pero el PP anda un tanto despistado últimamente y no le veo muy capaz de obtener el rédito político que semejantes chapuzas pueden deparar. Si al final no gobiernan, Zapatero seguirá columpiándose como un chimpancé en el zoológico.
El País Vasco es una jungla. La policía, que allí se llama Ertzaina, y sólo llega presta si atacan alguna herriko taberna, se aposta en todas las esquinas. Temen que cuatro gamberros, de esos que dicen pertenecer a la “izquierda abertzale”, quemen alguna furgoneta del partido con el que se topen. Raro será que no acaben matando a alguien antes del domingo. Además, a quien más perjudicarían con ello sería al partido nacionalista vasco, con cuya derrota radicalizarían aún más su “conflicto vasco”. Por eso es patente el nerviosismo del PNV, que está realizando una campaña feroz, sin descanso: puerta por puerta, van entregando su propaganda a los vecinos. Nunca como ahora han temido tanto la derrota. Y ésta puede darse. Puede ocurrir que los votos nacionalistas no alcancen los 38 apoyos precisos para investir lehendakari a Ibarretxe. En ese caso, lo será Patxi López. Y apuesto a que intentará gobernar en minoría, antes que unirse al PNV, con el fin de dar buena imagen en el resto de España. No supondrá un gran cambio, aunque ya no nos den tanto el tostón con lo del plan. Los apoyos, salvo para la investidura, los podrán ir recabando de dónde les venga en gana. Todo dependerá de lo que aconseje la jugada. Pero para los peneuvistas, perder la lehendakaritza es un ultraje desconocido e inimaginable para ellos. Pasado un tiempo, seguiremos conviviendo con los mismos problemas: ETA perpetrará algún atentado, los fascistas de siempre seguirán amedrentando, los escoltas continuarán con sus tareas, la política lingüística seguirá arrinconando al castellano, la educación continuará fomentando la mentalidad nacionalista, la demanda de autogobierno permanecerá inalterable, seguirá siendo tabú la palabra “España”, nadie osará mezclar el rojo y el amarillo, todo vestigio de vida será politizado hasta la saciedad… Se ha avanzado tanto por la senda nacionalista que ya no hay marcha atrás. Patxi gobernará poniendo tantas velas a dios como al diablo. Es de la escuela de Zapatero y sólo atenderá a lo que le dicte su maquinita de calcular votos. Por ahí, hasta quizá vuelvan a pensar en la “negociación”. Nada se avanzará, ni un paso a favor del progreso ni de la auténtica paz. Porque ésta pasa necesariamente por renunciar a cualquier pretensión nacionalista, por renunciar al euskera a la ikurriña, al txistu y al tamboril, a todo lo que de lejos suene a vasco, a todo lo que haga falta, mientras pululen por las calles fascistas amedrentando, amenazando y agrediendo la libertad de las personas. Pero no ocurrirá, no lo veremos, porque esa violencia resulta rentable, porque ese discurso no da votos. Deben seguir alimentando a sus hijos de puta y ahogando el discurso y los mazazos de aquellos que gritan por la auténtica democracia y la legítima libertad.
Ahora, a ver cuánto me equivoco.


4 comentarios:
Lo del PP en Galicia es complicado:o mayoría absoluta o la oposición.
No vale con ganar para gobernar,lo que es una absoluta perversión de la democracia y de la voluntad de los gallegos,si no que tiene que ser por esa mayoría que impida la coalicion nacionalsocialista de Touriño.
Lo de Vascongadas será más ajustado:yo creo que va a ganar el PNV,pero no con mayoría y al final,gobernará en coalición con Pachi López.
López ya ha dejado claro,que antes de pactar con el PP,es capaz de pactar con Al Qaeda,por lo que las posibilidades se reducen a ese pacto con Ibarreche, o a estar en la oposición.
Da grima,eso si, ver que para los socialistas,la razón de Estado y el interés común jamás están por delante de su sectarismo:prefieren pactar con los nazioanlistas,antes que con los populares para formar un Gobierno constitucionalista y no soberanista.
El "who is who?" queda bien claro.
No hay dudas.
Lázaro, estoy de acuerdo con algunas cosas que dices, pero creo que hay sitios donde yo no las diría. Supongo que sabes a qué me refiero.
Más que exacto, Don Lázaro. Certero.
Debo reconocerlo, no me he equivocado por mucho. En Galicia habrá que ver que es lo que hace el PP. De momento, han empezado bien: recortando gastos y, creo, metiendo mano a la política lingüística. Lo tenían fácil. Ya veremos más adelante.
En el País Vasco está más complicado. Descarto, al menos de momento, la coalición PNV-PSE. No le interesa al PSE ni falta que le hace. Para eso, le resultaría más rentable políticamente dejar gobernar en minoría al PNV. Le bastaría con decir que respetan la mayoría por éste partido obtenida. Aunque no evitarían las críticas, pues en Galicia optaron por lo contrario. Por otra parte, a mí no me parecería ésta una mala solución. La política que llevase a cabo el PNV estaría bajo vigilancia y, si se pasan mucho, cabría la posibilidad de una moción de censura. Digo esto porque la otra opción, que ahora veo más probable, es que gobierne Patxi López. Sin embargo, y pese al morbo que me produce contemplar la cara de los del PNV cuando se vean lejos de Ajuria Enea, no sé si es una buena solución. La política que Patxi López puede resultar, en la práctica, tan nacionalista como la que haría el PNV, sólo que peor, porque estaría disfrazada. Así que no sé, si preferir muerte o susto. Porque si elijo, seguro que elijo susto y a lo mejor, luego me arrepiento y hubiese preferido muerte. Lo que no dudo: ellos se repartirán el poder y en Euskadi la situación seguirá igual de mal o peor. Lo mío es alegría, verdad?
Publicar un comentario en la entrada