miércoles, 11 de marzo de 2009

CUANDO LA EDUCACIÓN ES SÓLO POLÍTICA


La última sentencia del Tribunal Supremo respecto a la promoción en el Bachillerato ha vuelto a poner de manifiesto el estado en el que, en nuestro país, se encuentra la educación, o, mejor dicho, la falta de ella.
El gobierno de Zapatero se sacó un decreto de la manga, según el cual los alumnos que suspendían tres o cuatro asignaturas podían ampliar matrícula con asignaturas sueltas de segundo, hasta completar un total de seis materias.
El objetivo de este decreto no era educativo. La educación a este gobierno le importa un bledo. Buscaba obtener mejores resultados académicos en el Bachillerato para luego venderlos mejor políticamente.
Por ello, les preocupaba muy poco los problemas organizativos que esta medida provocaba en muchos centros. Si se deseaba atender todas las posibilidades y demandas de los alumnos, se verían obligados a duplicar los grupos y los profesores. Sólo centros muy grandes, con un gran volumen de alumnos, tendrían capacidad para dar respuesta al ingente número de opciones que pudieran darse. El resto ofertaría lo que buenamente pudiese y, cuando no fuese suficiente, sólo quedaban dos opciones: o marcharse o repetir 1º en su totalidad. Si se piensa en una zona rural, el agravio comparativo resulta insultante: dos alumnos en las mismas condiciones académicas, en una capital podría llevar a cabo su ampliación de matrícula, mientras que el del pueblo debería repetir curso, sopena de buscarse la vida en la ciudad. Una vez más este gobierno socialista (me da la risa cada vez que lo pienso) cultivando la igualdad de oportunidades.
Ante las dificultades y el eminente riesgo de fuga de alumnos, los centros privados, que les va la pasta en ello, interpusieron la demanda que ha deparado la sentencia del Tribunal Supremo. En el marco de la LOE, al que debería haberse ajustado el decreto de Zapatero, si es que éste comprendiese lo que significa un estado de derecho, no puede plantearse en el Bachillerato la promoción con más de dos asignaturas suspensas. Esa "ampliación de matrícula de 1º de Bachillerato" no es, para el Supremo, más que una promoción enmascarada. Touché.
Ahora toca reirnos: ahí andan, devanándose los sesos para ver cómo demonios salen de un atolladero en el que se han metido ellos solitos, únicamente, por su deseo de maquillar los resultados académicos y venderlos mejor políticamente. Que se jodan, que con la educación no se juega.




18 comentarios:

Borrasca dijo...

Lázaro te cuento que aquí pasó lo mismo hace unos años y como bien dices, con la educación no se juega, les tocó revertir todo el proceso para dejar las cosas como estaban.

Besos borrascosos

natalia dijo...

Completamente de acuerdo con tu post,Lázaro.
La Educación es un tema de Estado, no puede estar sujeto a decisiones basada en radicalismos ideologícos ni en consignas pancarteras de los 60,si no que deben acordarse entre los dos grandes partidos mayoritarios y consensuado con los profesionales del sistema educativo.
Lo que está en juego es el futuro de generaciones y el porvenir de nuestro país.
Hay que volver a instaurar la cultura del esfuerzo y del estudio,aunque esto le rechine a un amplio sector de la progresía.

Vero dijo...

Uhm... yo creo que a este país nuestro, lo que le falta es una Escuela de Administración Pública (por ejemplo, como la que tienen en Francia). Así, sólo ministros y algunos más, políticos. No como ahora, que cuando cambia un gobierno cambia hasta el apuntador, y eso incide sobre multitud de aspectos que no debería, por supuestísimo la educación, y ale, todos a por la zanahoria, a ver quien se la come, me lleve lo que me lleve por delante, aunqeu sea al país entero.
Y ya de de paso, así por soñar, que eliminasen las escuelas privadas y las concertadas, que la educación no debería fomentar el elitismo sino todo lo contrario. En fin, que me cabreo.

Saludos Lázaro.

no soy un ángel dijo...

con lo bien que iba el BUP y la EGB, y la jodieron con la ESO, más años de estudios obligatorios y menos conocimientos adquiridos, por no hablar de los pésimos resultados.

Pantagruel dijo...

Yo estoy de acuerdo con Vero: enseñanza pública para todos, pero privada para el que la quiera pagada; de conciertos nada. Sería la mejor forma de terminar con los radicalismos ideológicos, inculcados con dineros públicos, con las consignas pancarteras "provida" y pro-estupideces, reinstaurando la cultura del esfuerzo al alcance de todos por igual, para el que lo sepa y quiera aprovechar.

Lázaro dijo...

Es obvio que la Administración debe garantizar una enseñanza básica gratuita para todo el mundo. Los conciertos a mí no me gustan mucho, pero no por el concepto en sí mismo, sino porque creo que no se hace de la forma más adecuada.
Pero para mí el problema radica en la politización de la educación, que es tan grave como la que se pueda hacer de la justicia o de la sanidad.
Es perentorio que se cumpla lo que dicen Vero y Natalia: un gran pacto de Estado en torno a la educación, que garantice el sistema independientemente de quién ocupe el gobierno.
Mientras eso no se produczca, el circo educativo está garantizado. Pero que no se ría nadie, porque indefectiblemente, nos crecerán los enanos.

Lázaro dijo...

No soy un ángel, tienes mucha razón, nunca antes se ha dedicado tanta atención a la educación, nunca antes se ha permanecido tanto tiempo en la escuela y nunca la preparación del alumnado ha sido tan pésima y la desmotivación del profesorado tan alarmante.
No cabe duda de que algo no funciona. Saludos.

Vero dijo...

No no, yo no admitiría ni la privada, andaya!... si es que estaríamos en las mismas... "Otras cuestiones" en casa, pero en la escuela, conocimiento, punto pelota. Y además, la misma para todos, no porque yo pague tengo acceso a una determinada educación, ¿y si quiero eso mismo y no tengo ni un duro qué?

A mí es que me gusta soñar en tecnicolor, ya ves... :/

Gutiforever dijo...

Aquí en Italia,Lázaro,hace tiempo que el partido conservador y la izquierda pusieron las bases para un acuerdo de Estado sobre Educación,donde primara el proyecto "calidad y excelencia", de forma que el nivel es mucho más exigente, y de esa forma se facilita que el desembarco en la Universidad sea para los más brillantes expedientes.
Bien es cierto,que la izquierda italiana no tiene nada que ver con la española,montaraz,sectaria y garbancera.
También es cierto,que en Italia no existen diecisiete sistemas educativos,que lastran y condenan al alumno dependiendo si tiene la desgracia o no de estar sometido a inmersiones lingüísticas y revisionismo histórico y cultural,e incluso geográfico.
En Italia da igual que un alumno estudie en Lombardía o en el Piamonte,en la Toscana o en Catania.
En España no es lo mismo que el alumno estudie en Andalucia que en Cataluña,en Murcia que en Álava.
Respecto al nivel universitario y su futuro profesional,el Plan Bolonia va a facilitar que los licenciados tengan una salida profesional, y que las Universidades no sean una fábrica de parados titulados sin horizonte alguno.
La última sentencia del Tribunal Supremo respecto a la promoción en el Bachillerato que tu señalas acertadamente,Lázaro,es la constatación de que para la izquierda,la excelencia,el esfuerzo,la capacidad y el sacrificio,no son valores a seguir e el ámbito académico.
También es cierto, que amén de la demagogia sobre los colegios e institutos concertados y las Universidades privadas que tanto gustan a la izquierda en ese igualitarismo de la mediocridad, un dato:sólo con el dinero que se destina a subvencionar el patético y lamentable cine español, se podría becar a todos los alumnos de expedientes brillantes para que cursaran postgrado en universidades norteamericanas e inglesas, así como financiar proyectos de investigación y desarrollo,que no obtienen financiación si no es a manos de entidades privadas.

Pantagruel dijo...

"izquierda española, montaraz, sectaria y garbancera."

"gusta(n) a la izquierda en ese igualitarismo de la mediocridad"

"para la izquierda, la excelencia, el esfuerzo, la capacidad y el sacrificio, no son valores a seguir en el ámbito académico."

"el patético y lamentable cine español"

Menos mal que tenemos derecha, por dios, por dios, y Frente Nacional, que si no lo hubiera habría que inventarlo.

El cine de Garci también es patético y lamentable? y el Juan de Orduña y José Luis Saenz de Heredia? Tampoco hay que generalizar.

santiago dijo...

Pues coincido con lo que dice Gutiforever y Lázaro.
Y un apunte:diecisiete sistemas educativos,efectivamente,lastran y condenan al alumno.
Espero que el Plan Bolonia salga adelante,por que será un gran avance a la hora de dar salida profesional a numerosos licenciados.
Y una cosa Pantagruel:que para "la izquierda,(socialista),la excelencia, el esfuerzo, la capacidad y el sacrificio, no son valores a seguir en el ámbito académico",es evidente;¿o acaso el decreto ley que permitía pasar hasta con cuatro asignaturas,y que el Supremo anula en reciente sentencia,no era un canto a la desidia?.
Que el cine español sea malo es cuestión de gustos, claro:lo único objetivo,es que el último año perdió un millón y medio de espectadores y desde que Gobierna Zapatero,siete millones.
Y claro que sería mejor dedicar ese dinero destinado a comprar voluntades, a becas e investigación.
Y que esta izquierda es sectaria,es algo incontestable:lo primero que hizo Zapatero fue derogar la Ley de Calidad de la Enseñanza,que era idéntica a la vigente en Francia,Inglaterra,Alemania e Italia,para mejorar el nivel académico.
Los que nos dedicamos a la enseñanza,estamos hartos,cansados de denunciar que con este sistema,el nivel de los alumnos cad vez es más bajo,y el fracaso es inevitable.
Deje la demagogia.
La Educación no es para hacer experimentos ni equilibrios con platos chinos.

Pantagruel dijo...

No, si eso es lo que digo, que menos mal que tenemos derecha. A ver si consigue de una vez desplazar a la izquierda garbancera, y deroga todas las leyes sectarias que ésta pone en marcha, educación, sanidad, justicia, divorcio exprés, matrimonio gay, aborto libre, ataques a la iglesia católica, contubernios entre jueces instructores y ministros, subvenciones al patético cine español, restricciones a los comedores caritativos, indiferencia ante las colas en las basuras de los supermercados, y ante los 4 millones y medio de parados,... Derogar todas esas cosas, como hace la derecha cada vez que llega al poder... Además de ver los toros y el tenis desde el palco de Don Correa.

Santiago, y cierra España!, como decía el Capitán Trueno.

santiago dijo...

Dialogar con usted,Pantagruel,es imposible, y francamente,no voy a perder el tiempo,con alguien a quien su sectarismo y fanatismo ideológico le impiden ver que la Educación es un asunto de Estado.
Con "hooligans" y ultras no se puede razonar.
Pregunte a cualquier profesor o catedrático de Instituto, y le dirá cual es la situación;una y otra vez los análisis de la OCDE y los informes Pisa, colocan el sistema educativo de España a la cola de los países civilizados.
El fracaso escolar se sitúa en el 30,9 % en la actualidad, duplicando la media europea que no sobrepasa el 13-16%.
Y par más inri,la Unión Europea ha establecido que para 2010 los países de la UE no pueden rebasar la tasa del 10 por ciento de fracaso escolar.
Ese es panorama:cuando deje el fanatismo,razone sobre esos datos que le he dado.

Lázaro dijo...

Sobre la izquierda y la derecha no voy a hablar, porque creo que ya está todo dicho.
Sobre el plan Bolonia tampoco, porque no lo conozco más que de oídas, y, por tanto, lo suyo es abstenerse.
En cuanto a las leyes educativas, digo: el PSOE trajo la LOGSE. Algunas cosas son salvables, pero la "filosofía", el fundamento de la ley era insostenible. Ha provocado un daño educativo del que nos arrepentiremos muchos años.
Nunca comprenderé por qué tardó tantos años Aznar en promulgar otra ley de educación. El sistema lo pedía a gritos. Y su ley de calida mejoraba en muchos aspectos la LOGSE, aunque también tenía importantes peros. Pero no se pudo desarrollar, porque llegó el PSOE otra vez, y, a diferencia de Aznar, lo segundo que hizo fue derogar la ley y promulgar la LOE. Ésta recuperó todo lo malo de la LOGSE, volvió a posibilitar la titulación pudiendo abandonar asignaturas y ha rebajado de nuevo el nivel de exigencia. Sólo tiene una cosa nueva: da una vía alternativa a los chicos de 15 años que no desean coger un lápiz. Es lo único bueno. Pero, no se crean, porque ahora tienen que afrontar esa salida y no lo tienen tan claro.
Lo del Bachillerato buscaba claramente aumentar el índice de titulados. Sin más. Pero, para eso, mejor sería plantear un Bachillerato de tres años en toda regla. Lo que habían propuesto era un desaguisado infumable, que iba a perjudicar muchísimo a los centros y a los alumnos, pues sólo en los más grandes, podrían ofertarse todas las posibles combinaciones. En mi centro, que es rural, nos estábamos comiendo la cabeza para buscar una organización que satisfaciese al mayor número de alumnos posibles, pero sabíamos que no íbamos a poder contentar a todos y sabíamos que muchos iban a tener que repetir 1º de Bachillerato completo, mientras un chico de la capital, en las mismas circunstancias académicas, podría hacer el "curso puente" ese que se habían inventado. Me reconcomía las tripas el agravio comparativo.
La sentencia me ha producido una gran alegría, aunque la razón no ha sido ésta, sino su incongruencia legal con la LOE. Lo cual, como diría el otro, manda huevos, porque los juristas del gobierno deberían evitar promulgar decretos que no se atengan a derecho. Esta sentencia denota, de entrada, una incapacidad e incompetencia que asusta, cuando no una total falta de respeto por el estado de derecho.
Lo de las 17 comunidades con 17 sistemas educativos distintos no es una exageración. En mi centro tenemos a veces más problemas con un alumno que viene del País Vasco o de Cataluña que de Bulgaria. Y no son pocas las discusiones que hemos tenido que mantener con responsables de colegios del País Vasco, cuando estos, por traslado de expediente de algún alumno, nos piden documentos que en mi comunidad no se pueden aun expedir.
En cuanto a la educación pública/privada, es un largo debate. De entrada pienso que la educación, como la sanidad, como la justicia, no deben ser motivo de negocio, no deben instrumentalizarse, deben ser fines en sí mismos. Por eso me inclinaría por una educación totalmente pública. Pero conozco también que hay muy buenos colegios privados, religiosos y no religiosos, que realizan un excelente trabajo y que permiten, a su vez, que la educación pública sea mejor, por la competencia que conllevan y por que libran más recursos estatales para la pública, además de propiciar una posibilidad de elección a muchos padres. Así que no lo tengo nada claro.
En cualquier caso, algunas conclusiones no pueden obviarse:
-los alumnos salen peor prepardos que antes: saben muchas menos cosas y las saben mucho peor.
-los alumnos muestran un escaso respeto al profesorado, si se compara con el que había, por ejemplo, en los años setenta u ochenta.
-el profesorado es un colectivo que se encuentra muy desmotivado: sin perspectivas de promoción profesional, sin reconocimiento social, siempre sujeto de todo tipo de críticas, viendo como los alumnos le faltan el respeto impunemente, cargado de un trabajo al que no le ve ningún aprovechamiento y asumiendo responsabilidades propias de un cuidador de niños, de un monitor de tiempo libre.
En definitiva, la educación está mal, está fatal. Los números del informe PISA son sólo un pequeño síntoma. Pero, aunque fueran mejores, y que a nadie le quepa duda de que van a mejorar, pues las administraciones están poniendo buen empeño en ello (por ejemplo en Andalucía, primando a los profesores si aumentan su índice de aprobados) seguirá estando fatal. Y al único político que parece que le importa es a Rosa Díez: ella es la única a la que he escuchado preguntar a Zapatero por el estado de la educación en España y por lo que piensa hacer al respecto. Aún estamos esperando la respuesta.
Saludos a todos.

Pantagruel dijo...

Yo no estoy en la enseñanza, y no tengo ya hijos en esa edad, pero me parece que muchos de los problemas que enumeras no son específicos de ese sector. No hay respeto no solo para maestros y profesores, tampoco para curas, notarios, médicos o boticarios. Todo es hoy atacable y cuestionable. Es quizás signo de los tiempos. Los colectivos profesionales se sienten hoy menos apreciados y desarrollan sentimientos paranoicos. Pero por otra parte yo veo a los pequeños de mi familia tan estudiosos como siempre, y acaban aprendiendo lo de siempre, o casi lo de siempre, aunque recurran a otra metodología: menos libros, más ordenador. No creo que se esté viviendo una situación catastrófica en la enseñanza aun. Son tiempos de tránsito hacia nuevos paradigmas.

Lázaro dijo...

Me vuelves a sorprender, pues son comentarios que no esperaría de ti.
Empiezo por el final: te aseguro, Panta, que hoy a los alumnos se les exige mucho menos que hace quince años, pero preocupantemente menos. Un sólo ejemplo: cuando yo salí del instituto, junio del 83, había leído el Cantar del Mío el Cid, Manrique el Lazarillo, Lope, Calderón, el Quijote, Larra Béquer, Machado, Lorca, Unamuno, Baroja, Cela, Martín Santos,... estoy seguro que me dejo a cuatro o cinco más por lo menos.
Hoy: en todos los centros de Castilla y León es preceptivo elaborar un plan de fomento de la lectura. En todos, en el mío también, te puedo asegurar que el plan es cojonudo. Sin embargo, yo, en segundo de Bachillerato (el antiguo COU), llega Descartes y para explicarles la hipótesis del sueño les remito a Calderón: no tienen ni puta idea de quién es, salvo alguna honrosa excepción. Les tengo que contar yo toda la obra. Y te aseguro que les gusta y que enseguida son capaces de relacionármela con alguna película reciente que ellos han visto.
No, Panta, en eso deberías desengañarte: en la enseñanza de hoy en día hay mucha apariencia, pero los alumnos salen con una formación mucho más pobre que hace unos años. Te podría dar cientos de ejemplos.
En cuanto a lo del respeto, no te niego que habrá obsesión, pero, igual que antes te podría dar múltiples ejemplos: tú te imaginas que una alumna dijera hace años a un jefe de estudios, recio, con cara de mal genio, serio, "me tienes hasta las tetas", sólo por ponerle partes por escaparse del centro. Eso está hoy al orden del día. Otra cosa es que no trasluzca. Hoy, lo más que se puede hacer es ponerle un parte, y, si acumula muchos, se le puede echar una bronca, pero eso sí, con mucho cuidado, no vaya a ser que la desmotivemos, la traumaticemos y seamos nosotros los culpables de su profunda ignorancia.
Panta, creeme, es una vergüenza y nadie hace nada por evitarlo.
Por lo que he oído, en los hospitales en los ambulatorios, no nos andáis muy a la zaga.
En esta sociedad se está sustituyendo la información por el saber y eso sí que es una catástrofe.

Pantagruel dijo...

Ya te digo, Lázaro, pasa en todas partes. Todos mis compañeros andan maldiciendo todo el día de lo poco que se nos aprecia, de lo mal que nos trata la administración, y los usuarios / pacientes,... de que cualquier tiempo pasado fue mejor... -"donde está ese pasado glorioso, les pregunto, en los médicos rurales de 24/7/365?"- En fin, tú eres muy joven... yo salí del colegio en 1970... -tampoco eres tan joven, tienes la edad de mi xica, podemos hablar aun- y había leido todo eso que tú dices, o parecidas cosas, y mucho más por mi cuenta. Pero había visto muy pocas películas, la mayoria "antiguas", había escuchado poca música -la que daba la radio-, y no había jugado nunca a juegos de ordenador. Respetábamos a los profes, que remedio, aunque por dentro nos cagásemos en sus muertos, y ellos lo percibían... En fin, Lázaro, creeme, cambian los paradigmas, permanece lo esencial: la variabilidad entre personas, el afan por saber y por conocer -aunque parezca oculto-... No hay que ser derrotistas... no cabe decir "no podemos aguantar ni un minuto más así" y llamar a a la rebelión contra el sistema. El sistema somos nosotros.

Lázaro dijo...

Me quedo con lo positivo: entiendo que lo esencial no cambia. En eso llevas razón. Lo que pasa es que a veces pienso que eso de no ir contra el sistema... de aceptarlo, de asumirlo, no dejo de sentirlo como una pequeña resignación.
Mira: yo trabajaba en un colegio privado, de mucha pasta. En verano apareció un chico muy, pero que muy problemático: se medicaba, era violento y manejaba dinero y droga. Creó muchos problemas. Al finalizar el curso de verano, hicimos un informe. Él quería continuar y matricularse en Septiembre. Nosotros, obviamente, no le recomendamos. Como se trataba de dinero, la dirección hizo casi omiso de nuestro informe y se matriculó. Meses después, ya no trabajaba en el colegio, me dijeron que un chaval se había tirado por el hueco de la escalera desde un tercero. No se mató de milagro. Aposté y acerté con el nombre. Estaba cantado. Ese crío necesitaba otras muchas cosas que en aquél colegio no se le podían dar, pero era mucho dinero lo que había en juego.
Releyendo a Larra, volví a leer su artículo "El casarse pronto y mal". Ahí habla de la "educación despreocupada", que sólo podía deparar un trágico final. Me parecía tan actual... y eso que fue escrito en 1832.
Eso es lo malo que tiene la resignación: que no suele salir gratuita. Saludos.