Yo tenía un amigo que tenía un perro: Moopy. De cachorro, como un peluche rizado despeinado. Su tamaño, más pequeño de lo normal. Su pelaje, lo suficientemente blanquecino como para salir bien en las fotos, contrastaba, siempre dulcemente fresco, con su hocico color azabache. Sus ojos, vivos, su cara, simpática, su rabito, enhiesto, como hermosa bandera de paz. Juguetón, coqueto, curioso, testarudo y fiel, muy fiel con mi amigo. Se llevaban bien, se habían dado cariño mutuo y ambos habían sacado partido a esa amistad: Moopy devolvía con su sincera alegría todos los cuidados que mi amigo le deparaba.Así pasaron muchos días, sin que Moopy sospechara que aquella idílica situación podía cambiar. Pero Moopy desconocía los peligros del inductivismo. Un día, alguien vino, metió a Moopy en una furgoneta y se lo llevó. Tras un rato agónico, fue sacado del vehículo y depositado en un espacio abierto, donde había algún que otro congénere, comida, agua y una cosa que no se veía bien, pero que le impedía ir más lejos.
El sitio no parecía estar mal, hasta tenía donde dormir. Pero Moopy deseaba estar junto a mi amigo. Con suma facilidad se encontraba siempre en los lindes de aquel territorio extraño y buscaba un hueco por el cual escapar. Lo consiguió: a base de enredar, excavar, hociquear, logró burlar aquella cosa, ubicarse al otro lado y comenzó a vagabundear por inhóspitos parajes. Caminó y caminó sin sentido ni rumbo. Olfateaba, esperando encontrar en cualquier momento la pista de mi amigo, pero el tiempo pasaba y todo esfuerzo se revelaba inútil.
Moopy aprendió a buscarse la comida en las basuras y en algunos otros sitios, no exentos de peligro, pues pronto aparecía alguien que, a pedradas, le expulsaba del lugar. Así, con el tiempo, su banderita blanca fue marchitándose y perdiendo tensión, hasta que un día llegó a estar definitivamente plegada entre sus patas. Su pelaje perdió brillo y ya tiraba a negro. Daba igual, nadie le fotografiaba. La viveza de sus ojos se tornó en absoluta tristeza en la mirada. Su simpática expresión se convirtió en el espejo del temor y la huida. Acumulaba heridas y cicatrices; convivía con el dolor, la soledad, la violencia, el miedo, el frío y el hambre.
Un día de esos, mientras buscaba, como siempre hacía, a mi amigo, se metió en huerto ajeno. A la carrera hubo de escapar, pues un gran can se avalanzaba sobre él. En su huida, atravesó una carretera y le atropelló otra furgoneta, ahora de reparto. El vehículo se detuvo unos metros más adelante. Se apeó el conductor, miró hacia el parachoques y lanzó un juramento. Giró con desprecio su cabeza, vio al perro allí agonizando, una mueca de asco se dibujó en su cara, se volvió y, tras otear los alrededores, continuó con su trabajo. Allí tendido quedó Moopy.
El día en el que su ex-perro murió, se celebraban elecciones generales y mi amigo se dirigía a su colegio electoral. Lo hacía con alegría y con orgullo, con determinación, de forma íntegra y plena. Corrían aires triunfalistas. Las encuestas pintaban bien. Y él jamás había albergado la más mínima duda: concedía su confianza siempre al mismo partido. Votar a los otros: ni pensarlo.
Podría exponer aquí el sentido de su voto, que nunca me fue confesado, pero difícil resultaría equivocarme. Mas no lo voy a decir. Hace seis años que no le dirijo la palabra. Desde el día en que me contó que ya no tenía a Moopy.
Hoy, sin embargo, le llamaré y le contaré lo de su ex-perro. Aunque dudo que me haga mucho caso. Estará muy contento, han ganado los suyos. A pesar de ello, intentaré aguarle un poquito la fiesta. A lo mejor, todo es mentira y Moopy está viviendo estupendamente, feliz y contento. Pero es que se lo había regalado yo.


8 comentarios:
Joder.. me ha debido sentar fatal el copazo sol-y-sombra del desayuno porque no pillo la moraleja.....
A ver si cuando se me pase lo entiendo mejor, Lázaro...
De cualquier forma, buenos días de lunes. Un beso
Novicia, creo que eso, precisamente, habla bien de ti. Besos.
Querido Lázaro:
Me has partido el corazón. El humano carece de nobleza y busca placer y comodidad, tira a todo lo que le pueda incomodar, incluso a otro ser humano, o a su propio y leal amigo " perro".
Mucho tendríamos que aprender de los canes, mucho.
Un abrazo con la tristeza de los " malos amigos", huyamos de éllos.
Huy lo leí estando delante mi nano y se ha quedado tristísimo , como yo , que amigo más malvado ...
Saludos.
Recuerdo, que cuando enseñaba literatura en Salamanca hace muchos años,un alumno, al ver un can con mataduras y abandonado, me recordó aquello de Juan Ramón Jiménez en "Platero y yo" donde describe a un grupo de animales "que no tienen quien los quiera", entre los que se encontraba el perro, que "de entre cuantas cargas sufrió, la peor fue el hombre con su maldad".
Un saludo, Lázaro.
ALBERTO, capítulo XI, "El Moridero", aunque esa segunda parte que expones, no recuerdo haberla leído en Platero. Me la apunto en todo caso. Te aseguro que viene muy a cuento. Un saludo y bienvenido.
CARLOTA, mi ex-amigo tiene fama de "enrollao", pero ya sabes, de estos "enrollaos" tan particulares que abundan hoy en día y a los que Nano, en ningún caso, debería quitarles el miedo. Es muy sabio tu Nano. Un beso y bienvenida.
MORGENROT, tu boxer te enseñará mucho. Es una raza con un carácter excelente. Disfrútalo. Como decía Loquillo, él ha tenido suerte de llegarte a conocer... Un beso.
Lázaro la próxima vez que regales una mascota, asegúrate que la quieren y la aceptan con agrado, con toda la responsabilidad que ello conlleva.
Alberto se me adelantó con lo de Platero y yo, cachis!!! jajajajajajajaja
Un tierno beso borrascoso
BORRASCA, está claro que Alberto es un excelente profesor de Literatura y que sus alumnos lo han tenido que disfrutar mucho. Ha olido las reminiscencias si el más mínimo problema. Tú jugabas con un pelín de ventaja, pero tampoco te hubieses quedado lejos. La historia no es biográfica, pero sí me sirve como criterio a seguir en caso de tener que regalar a alguien una mascota: nunca jamás a un "enrollao" irresponsable. Lo difícil va ser evitarlos: hoy son mayoría. Ya sabes que el más tierno de mis besos siempre lo guardo para ti. Ps: Panta acaba de publicar un blog de culos. Con todo respeto, creo que tú lo haces mejor;)
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