jueves, 4 de noviembre de 2010

MILA




En Belgrado apareció “Mila”: con sus patas amputadas por una radial al servicio de algún frustrado matarife. Una buena señora la recogió al borde de la muerte. La llevó a una de “clínica veterinaria, el ayuntamiento de Belgrado asume su tutela la cadena televisiva B92 crea el Fondo Mila para recaudar dinero, y el presidente del país, Boris Tadic, se ofrece para adoptar a la perra mutilada. En medio de todo este revuelo en torno a la pobre Mila, un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico Metalmecánico de Valencia (AIMME) se ha movilizado para construir, de forma altruista, cuatro prótesis personalizadas última generación que permitan a Mila volver a andar“.

Así rezaba la noticia en mayo del 2010; hoy sabemos que ya es capaz de caminar con sus patas mutilidads y que la Universidad serbia ha digitalizado las huellas para elaborar unas prótesis a medida, que le permitan recuperar toda su movilidad. „Lo harán a través de una tecnología que funde el metal mediante un haz de electrones. Es tecnología punta que prescinde de moldes previos para construir la prótesis y que funciona como una impresora: a partir de un archivo digital 3D con el diseño del implante se puede imprimir una pieza protésica de titanio con idéntica forma“

No sé si serán capaces de conseguir que Mila vuelva a mover su rabito, como muestra de alegría. Pero cuando conozco historias de este tipo, no dejo de admirarme ante las infinitas posiblidades de nuestra especie, que parece que una y otra vez se empecina en caer bajo para, cuando ya nadie confía en que su debacle se detenga, volver a resurgir con la más espléndida de las hermosuras.
Cuánto dolor para tan alta estima.

15 comentarios:

La Rata Paleolítica dijo...

Siempre que veo cosas de este tipo tengo la urgente necesidad de pasar un rato tirado en la hierba con mis perros, y se me va la mirada a las montañas Mdzimba donde tengo enterrado alguno.
Y de vuelta, puedo decirte que me horroriza sobremanera lo que veo. La bestialidad de la que somos capaces los humanos, desde nuestra tremenda cobardía, no tiene parangón en la naturaleza. Somos sin duda la bestia más bestia de la naturaleza.

Se le debe hacer entender de alguna forma a la gente capaz de hacer estas cosas que es anormal, que están enfermos, que es criminal, que son cobardes, que hay quienes no nos aguantamos y estamos más que hartos.

Y por otra parte las reacciones que describes.

Los dos extremos, las dos caras de la moneda del ser humano.

Un abrazo Lázaro; Ne voy a seguir rascando las orejas a los cuatro-patas.

Jesús.

Lázaro dijo...

Pobre Mila, parece que su historia sólo a ti te conmueve, Jesús. Desde luego, tú optas por una de las mejores alternativas: tirarse eh la hierba y jugar con tus perros, es un lujo, un placer al alcance de pocos y que pocos saben disfrutarlo.
Yo tengo claro que Mila ha sufrido mucho; pero si triste es su vida, mucho más triste es la del que le seccionó la pata. Y no me lo digo como consuelo. Estoy convencido de ello. Por nada del mundo me gustaría cambiarme por él, tenga o no remordimientos de conciencia, él sabrá.
Confio en que con la llegada del fin de semana, alguno más se asome por aquí y se solidarice con Mila.
Por ella y por mí, para que no se me quiten las ganas de volver.
Un abrazo Jesús.

V dijo...

Ay pobreta... :( :( :( sólo con ver la foto se me ha quedado el cuerpo del revés :( :( :(

... menos mal que ha habido alguien que se ha fijado en ella, pero... y en los que no? ays... joder qué asco de tó :(

Me recordó a la perrita de unos amigos de mis padres. Bueno, tienen varias, pero una de ellas la encontraron en un contenedor. Aullando que estaba la pobre de dolor. La habían rociado con gasolina y le habían prendido fuego y allá que la habían dejado :( :( estaba toda quemada, y el amigo de mi padre la cogió y la llevó al veterinario y al final pudieron curarla más o menos, quedó muy rara, con la piel de un color muy extraño, pobre. Así como violáceo, rarísimo, de veras, y encima es que tenía una pata mal, así que no podía correr como los otros perros que tienen, y de llevarla en brazos siempre se había puesto gorda, parecía un cerdito pequeño. Más graciosa... la llamaban huchi (de hucha, como las huchas estas que son con forma de cerdo, porque tenía más o menos esa pinta). Menos mal que la encontraron pasando junto al contenedor...

Desde luego cada día entiendo menos qué narices somos y cómo es posible que. En serio.

Besos, Lázaro.

María dijo...

Hola LÁZARO,

es terrible la historia de MILA, pero al menos, a diferencia de la mayoría, tiene final feliz. De hecho estoy un poco con la idea que me parece entender a JESUS. El ser humano se mueve siempre en los extremos de lo más horrible y al rato, nos pasamos del otro lado.

Verás, yo tengo tres perras, te aseguro que ahora mismo son tan parte de la familia como los humanos que la componemos ( sin olvidar nunca que son animales) y además te diré, que mi marido es veterinario, con esto te puedes imaginar el amor que siento por ellos.

Dicho esto LÁRAZO, me parece una pasada el despliegue tan enorme y supongo que cuantiosísimo gasto que seguramente ocasionará MILA, habiendo por ahí tanto ser humano tirado en la calle arrastrándose, sin una maldita silla de ruedas en la que moverse y sin que ni el presidente del país, ni ese instituto se interesen por ellos.

Este desfase en el que nos movemos siempre, es lo que a veces me resulta incomprensible. Te repito, me parece perfecto lo que hacen por MILA, pero...

¿Qué pensarán los vecinos humanos mutilados de Belgrado cuando vean pasear a MILA con sus patas último modelo y ellos arrastras por el suelo?

Mira, para que me comprendas mejor, yo he visto gente en la consulta que cuando le preguntan qué le da de comer al perro, te contesta toda orgullosa...
"chuletillas de cordero, filetes de ternera, etc..." y yo escucho eso y me parece una aberración, porque un animal es un animal, eso nunca debemos olvidarlo, para bien y para mal.

Tan malo es maltratarlos y no darles todo el cariño que todo ser vivi merecen, como olvidarnos de su naturaleza, desquiciarnos y artificialmente humanizarlos con la desnaturalización que ello supone, sobre todo, para los propios animales.

Pero en fin, supongo que el mundo está así, eso del equilibrio y el justo medio, no nos entra en la cabeza, me temo.

A pesar de todo, tú historia, si no fuera por el contexto en el que vivimos, suena bonita. No hay nada que me guste más, que los finales felices:-)
¡¡Ojalá para todos la cosa terminara igual de bien!!

Besos y buen finde Lázaro

Me voy a trotar un rato con mis perras :-)

PD

Lázaro dijo...

Vero, como le decía a Jesús, la historia de Huchi es triste, pero hay que estar muy mal con uno mismo para rociar a un perro de gasolina y querer quemarlo. Por el contrario, todo el odio que le sobra al que le hizo eso lo convierte el amigo de tu padre en generosidad y amor.
Es lo que ve Jesús y lo que apuntaba en la entrada: capaces de lo mejor y de lo peor, en todos los órdenes de la vida. Que bichos tan raros que somos. Besos.

Lázaro dijo...

María, interesante el debate que abres, sí señor. No tienes por qué darme explicaciones: aunque no tuvieses tres perras (qué pasada, yo tengo uno y me parece multitud), aunque tu marido no fuese veterinario (es lo que yo de pequeño quería ser), y me hubieses dicho que a ti no te gustan los animales, entendería perfectamente que me dijeses que son demasiadas molestias para un perro, habiendo tanto humano necesitado. Comprendo perfectamente el argumento.
Te contesto con lo que uno de los veterinarios valencianos explicó al respecto:

"Lo haríamos 100 veces antes con personas"

Para despejar cualquier duda, José Ramón Blasco precisa que "si un caso dramático como éste se hubiese dado con una persona, hubiéramos actuado cien veces antes y con más énfasis". Pero para implantar estas prótesis a medida a una persona, explica Blasco, los fabricantes las tienen que homologar -algo muy costoso burocráticamente- o un cirujano lo tiene que pedir y, junto a su paciente, autorizarlo. Además, dice, estos ensayos con animales aportan conocimiento para su aplicación en el campo humano."

A mí, lo que me asombra de la noticia es que seamos capaces de cortarle las patas de un animal con una radial y que haya una técnica desarrollada para llevar a cabo unos implantes tan perfectos que casi permiten volver llevar al perro la misma vida que antes de la salvajada. Como dice el veterinario, esto también sirve para realizar avances que ayuden a los seres humanos. Por ese camino, acabo preguntándome: ¿le deberemos algo al salvaje de la radial? Un beso, María.

Temujin dijo...

O todos a misa o todos quemando iglesias...

Lázaro dijo...

A misa, Temu, a misa, que mañana es domingo...

Temujin dijo...

Yo soy mero espectador, pero hace muchos años, pèro muchos que no he estado en una misa. Realmente creo que nunca estuve...

Lázaro dijo...

Si no te entiendo mal, Temu, tú también decidiste un día dejar a dios a su suerte. Quién lo necesita? Saludos.

La Rata Paleolítica dijo...

María ha apuntado unas ideas que yo en su día no tuve fuerzas ni ganas de poner claras, por el sentimiento de rabia, frustración e impotencia que me provocan estas historias. Yo también me alegro, y mucho, que la pobre perrilla tenga sus prótesis.
Pero también miro a mi alrededor; Vivo en una tierra donde uno se piensa muy mucho el darle a su perro incluso un trozo de pan duro; El pan duro se come, calentado con un poco de grasa o tal cual. Somos capaces de mantener a nuestros semejantes en la más abyecta pobreza y miseria, matanzas, enfermedades, y sufrimientos sin nombre. Y gastarnos un río de dinero, esfuerzo y tiempo en una perrilla.

Y repito, la perrilla se merece todo ese esfuerzo. Pero llegamos a veces a extremos en los que olvidamos que, a pesar del enorme cariño que tenemos por ellos, y que ellos nos dan, son animales. He visto en mis viajes a Europa lo que apunta María, el esnobismo de darle a perros y gatos chuletillas de cordero y similares, y también lo considero una completa aberración, siento decir que como tantas otras.

Quizás hemos llegado a un punto en el que confiamos tan poco en nuestros semejantes, que nos mueve más el cariño y la lealtad incondicional del perro. Desde luego da mucho que pensar. En otros casos (muchos), esos excesos los considero un puro esnobismo.

No aclaro demasiado al fin, sólo pretendo hacer unas reflexiones.

Quizás yo no lo deba nada al de la radial, o quizás sí, pero tengo muy claro que él si me debe a mí un montón de años en la cárcel por lo que le hizo a la perra.

Abrazos.

Jesús.

Lázaro dijo...

Jesús, tu reflexión me recuerda la frase aquella de "cuanto más conozco a los hombre, más quiero a mi perro".
Es cierto que mucha gente que tiene perro les dedica unas atenciones, que más que desmesuradas, yo apuntaría como ridículas y, desde luego, ofensivas si se repara en las innumerables necesidades que pasan cientos de personas en todo el mundo.
No es el caso de Mila, pero es claro que lo suyo invita a pensar en lo que dice María.
Un abrazo.

V dijo...

Pues tal cual veo yo la vida, no la vida humana, la VIDA, con esto tengo una madeja de aquí te espero :/

Besos, Lázaro.

Lázaro dijo...

Vero, te pasa como a Ortega, sólo que su "VIDA" era un concepto sin connotación biológica alguna. Más besos para ti.

La Rata Paleolítica dijo...

Al fin, me quedo con la primera parte del último comentario de V. "Pues tal cual veo yo la vida, no la vida humana, la VIDA": Por lo sencillo, por lo bonita que me ha sonado la palabra vida, por el montón de cosas que dice de forma tan sencilla.

Abrazos de nuevo.

Jesús.