martes, 15 de febrero de 2011

PROPINAS



 "...Por suerte una propina soluciona cualquier problema de un  modo satisfactorio. En este país todo se arregla con una buena propina. Cuando llegué me costaba entenderlo, pero ahora me parece un ssitema magnífico: prmite mantener los sueldos bajos y al mismo tiempo escenifica la jerarquía. El trabajador cobra la mitad y la otra mitad se la tiene que agradecer al amo redoblando el servilismo..."



Esto es lo que dice un diplomático ingles de la propina en España en la novela de Mendoza, "Riña de Gatos" (pág. 100). Me pareció interesante la reflexión, pues algo tan simple como dejar una propina parece que posee un transfondo sociopolítico de mucho mayor calado del que se presume. ¿Sois de los que dejáis propina por ahí? ¿Qué opináis de ella? ¿Estáis de acuerdo con lo que se apunta en la novela? ¿No es cierto que cuanto menor es el nivel social de un país, mayor es la importancia que cobra la propina? Ahí lo dejo, para que le déis vueltillas al tema.

17 comentarios:

V dijo...

Siempre que se habla del tema me acuerdo de dos de tantas. Por aquellas estaba yo trabajando en una cafetería. Un chungo-empleo-de-la-muerte de los que he tenido, y encima tenía que llevar pajarita. Terrorífico. Cobraba 400 euros al mes, currando los fines de semana de 6 p.m a 3 p.m viernes y sábado. Nueve horas a toda hostia, pero a toda hostia. Ni te cuento como terminabas después de aquello. Las muñecas abiertas de peso de la bandeja que ya no sabías ni como cogerla, los pies, pero hechos trizas..., bueno, un poema. Todo el que entraba por la puerta a trabajar perdía peso pero al vuelo. El domingo entraba de 18.00 a 23.00. Hacía 23 horas cada fin de semana. Tres gratis, porque te pagaban las horas extra a partir de la que hacía 24. "Política de la empresa". Es decir, que si hacías 25 horas un finde, cobrabas una extra, 26, dos, etc. Ni nocturnidad, ni transporte, ni ná. Pero tenía contrato, claro. Vamos, que en mis findes había cama, y cafés en la sede de la ONU, como yo llamaba a aquel sitio, porque con la de nacionalidades que había allí, era lo que parecía. Eso sí, te dejaban 20 minutos para que parases de correr con la bandeja en la mano -imagina cómo puede estar un centro comercial tamaño... bestial, en finde-, y cuando había suerte los 20 minutos eran 30. Así, un año. En fin... aquel día, recuerdo que un imbécil, que para más llevaba una camiseta con el símbolo de superman, mira si me acuerdo... :-/, me soltó un: ¿tenéis bote? así, haciendo la gracia para los amiguetes y riéndose. Y le contesté que sí, que claro. Acto seguido cogió una moneda de dos céntimos y me la echó con desdén sobre la bandeja y continuó riéndose, esta vez más alto. Cogí los dos céntimos y le dije con toda la mala hostia de la que soy capaz -que es bastante cuando me tocan la moral, te lo aseguro-: mira, coges tus dos céntimos y te los metes por donde te puedes imaginar que estoy pensado, porque seguro que sitio de sobra, tienes, y porque mis compañeros y yo, no somos unos muertos de hambre.
Aún fue a quejarse a mi encargado, que por fortuna tenía dos dedos de frente. Así que no tuve que pagar por abrir la boca, que hubiese sido ya la repera.
La otra que recuerdo de aquel sitio, fue una vez que un hombre con su hijo se puso en la barra a tomarse un café. Mi hermano (alias el putomaster, porque ES, el putomaster) y que también trabajó allí, estaba en el fregadero en ese momento. En estas estaba el señor con el chiquillo que coge y le suelta : ¿ves? tienes que estudiar mucho, no quieras acabar fregando platos como este chico. Y mi hermano que lo oyó, le contestó: disculpe, pero soy ingeniero técnico en topografía, y estoy aquí, fregando platos, precisamente porque no quise terminar midiendo distancias entre alcorques el resto de mi vida, y fregar platos me permite seguir estudiando la ingeniería superior en cartografía y geodesia, que es lo que hago cuando no estoy precisamente, fregando platos. El señor se quedó callado y ¿sabes qué le dijo? que si podía estrecharle la mano. Eso, sí fue una buena propina. Por ambas partes.

Ojalá todas las personas que agradecen una propina en cualquier sitio, no tuviesen que hacerlo muchas veces porque sus sueldos y las condiciones en las que trabajan son una puñetera mierda pinchada en un palo. Pero no es así. La realidad no es esa. Yo lo agradecía, así que siempre la dejo. Siempre. Y no por el dinero, porque a fin de cuentas, la diferencia en euros te resolvía poco o nada. Eso, es algo que nadie tiene que contarme. Pero una propina, no es una limosna, ni llega para calificarse como sobresueldo. Para mí, siempre fue agradecimiento por el trabajo bien hecho. Porque aunque sea tu trabajo, sea cual sea, cuando te esfuerzas y lo haces bien, y aún con esas nadie te lo reconoce, y mucho menos tus jefes, se agradece que alguien lo haga, sea con un euro sobre el ticket, o estrechándote la mano.

Temujin dijo...

Creo que una propina es la disculpa de un mal sueldo. En muchos paises son "obligatorias" y eso ya me jode bastante, no ya por el dinero sino porque delata como trabajan algunos países con sus ciudadanos. ¿Nos veremos nosotros en este caso?

ATB dijo...

Iba a escribir en contra de las propinas pero al leer a V he decidido guardar un respetuoso silencio.

Salud

Lázaro dijo...

Vero, yo creo que el peligro de las propinas se encuentra en la primera de tus experiencias. Da lugar a que el subnormal de turno se regocije en su pretendida superioridad. Aunque le estuvo bien, porque por una vez, dio con la horma de su zapato. Pese a ello, yo las contemplo con recelo. Además, la propina siempre se asocia a trabajos no cualificados. A un abogado no me imagino yo dándole una propina. Si viene María ya nos dirá. No es una limosna, pero no le anda muy a la zaga. Por eso las contemplo con recelo, y si me apuras, yo soy de los que piensan más como Temu. La propina, a mi juicio, es un mal síntoma. Un estrechón de manos, no es una propina, es un reconocimiento en toda regla. Eso debería ser así siempre. Un beso.

Ya ves, Temu, en esta ocasión tendemos a coincidir. Yo apostaría a que las propinas en España son más normales que en Alemania. Quien habla en la novela es un diplomático inglés, y aunque sea el año 36, no creo que hayan cambiado mucho las cosas. Un saludo.

María dijo...

Yo también dejo propinas aun cuando me parece horrible el nombre, porque es cierto que parece una limosna y al menos yo, jamás lo dejo por eso.

Efectivamente lo hago para agradecer lo que sea que hayan hecho por mi. Por ejemplo, uno de los lugares donde siempre me sale del corazón es en la peluquería, vamos... que solo les falta matarte a besos de lo bien que te hacen sentir...¡¡cómo no vas a agradecerles eso!! y un gracias y a correr, no me parece suficiente... liarte a besuquear al personal tampoco... así que ¿cual es la única forma de demostrar tu agradecimiento? la propina.

Yo recuerdo una ocasión en la que siendo pequeñitos, nosotros somos 4 hermanos en 5 años, es decir, todos muy seguidos, estábamos comiendo en un restaurante muy típico en Andalucía, todo lleno de extranjeros, de pronto se levantó un Sr. americano y le pidió por favor a mi padre que le aceptara, pues no sé... pero podían ser 100 dólares de hace más de 30 años, porque le habíamos dejado admirado de lo formales que estábamos todos en la mesa jajaja ¡¡ya ves tú!! naturalmente mi padre no se lo aceptó, pero siempre recuerdo aquella anécdota cuando se habla de propinas...hasta la admiración o la sorpresa, se paga con propinas :-)

Y sí, Lázaro a veces me he encontrado en el sobre bastante más de lo que señalaba mi minuta, así que hasta a nosotros se nos da las gracias con dinero.

No es cuestión de la categoría de los trabajos, es únicamente cuestión de si la persona que paga tus servicios ha quedado de verdad satisfecha y no tiene otra forma de demostrártelo o quiere agradecértelo de una formas especial, al menos yo siempre lo he visto así, de otro modo jamás la aceptaría.

En otras ocasiones te hacen regalos, pero eso requieres una preparación que en el servicio de un momento ni pega, ni nadie se plantea. En realidad podría ser que la propina en ciertas ocasiones, sea eso, un regalo por el trabajo bien hecho, nada más.


¿ Te dejo propina o vas a ofenderte ?:-)

Nooooo jajaja casi mejor te dejo unos cuantos besos y un buenas noches, Lázaro.

Lázaro dijo...

Pues a mí, María, me gustan más los sitios esos en los que pone "no se admiten propinas". Me inspiran más confianza y me garantizan mejor que el servicio que van a ofrecer, a mí y a todo aquél que por allí acuda, es el que se paga; me garantiza un trato igualitario y profesional. Tú, al igual que Vero, las dejáis como muestra de agradecimiento; pero muchos son los que con la propina se quieren ganar un trato de favor y, a la vez, intensificar el grado de servilismo.
Si de mi dependiese, yo estaría casi a favor de prohibirlas por ley. Besos también para ti.

ATB, comprendo tu silencio, pero si alguien es capaz de comprender a los que piensan de modo diferente, es Vero; seguro que no le hbuiese importado tu razonamiento. Un saludo.

La Rata Paleolítica dijo...

Como ATB, después de leer la contestación de V me he pensado dos veces lo que voy a poner; Y me lo pienso dos veces por respeto, respeto al trabajador que hace un trabajo duro y extenuante, mal pagado y peor agradecido por la empresa. Pero me decido a ponerlo.
Al fin y al cabo, yo también he dado y recibido (propinas digo).

No me gustan las propinas por pura definición. Simplemente esos trabajos donde muchos dejan propina suelen ser clara muestra de salarios muy deficientes. Como decía Temu, en algunos países es obligado. El caso que menos me gusta es el de la propina que sirve para redondear el sueldo porque son espectacularmente bajos (no me meto a discernir qué es un salario justo). Creo que acaba creando servilismo y situaciones denigrantes, pueden buscar preferencia de trato, y deberían prohibirse, siempre y cuando se exijan salarios dignos claro (y de nuevo me salto la definición).

Tampoco me gusta por comparación con otros trabajos donde nadie da propinas por imposibilidad de darlas, y ni siquiera nadie te puede dar las gracias, por el tipo de trabajo, o las condiciones, etc.

En una zapateria, nadie da una propina al dependiente; Y desde luego los hay muy buenos, profesionales, agradables, amables, y con sueldos también irrisorios.
En ambos casos, zapatería y cafetería, se pueden dar las gracias, expresar agradecimiento por el buen trabajo, eso sí. El trabajador agradece el reconocimiento, y además crea amabilidad social, y hace la vida cotidiana más agradable para todos. A pesar digo, de que pueda ser injusto por comparación, por existir trabajos que por sus propias características hagan imposible el recibir esas gracias o palabras amables.

Pero no dinero. El dinero debe pagarse en suficiente medida al trabajo realizado por el contratante, jefe, empresa a final de mes.

Un día de safari andando que se pone a llover, embarrado, con clientes no demasiado acostumbrados al campo, que empiezan a protestar, incluso te piden un baño baño en medio del bosque, acabas embarrado hasta las cejas, ayudando a andar por según que sitios a la gente, llegas exhausto, sucio, con frío, te has esforzado al máximo, pero nadie te lo agradece ni te da casi las gracias.

Un estupendo día soleado pero sin calor, los bichos aparecen casi solos, sonrisas por todos lado, y gran propina final.

Que no.

Abrazos.

Jesús.

Lázaro dijo...

Estoy contigo, Jesús. La propina, auque en sí misma no suponga nada más que un simple acto de agradecimiento, en líneas generales suele ser un mal síntoma, tanto por el que la recibe como por el que la da.

Saludos y felices safaris.

Pepe dijo...

No me gusta el concepto de la propina. Me horrorizó en mi primer viaje a Francia la coletilla "Service non compris" en la factura, el camarero dejado al albur de la "generosidad" del cliente, al que se insultaba si dejaba justo lo que la factura pedía. Siempre que puedo, la practico, igual que la caridad

Hitos dijo...

¿No era en los Estados Unidos de América dónde está estipulada en un 10 por ciento de la factura?

Conste que hablo de oidas, que yo lo más lejos que he ido fue al país vecino

V dijo...

Pues sí, Lázaro, el problema de siempre. La subnormalidad humana. Yo he visto... de todo. Te lo aseguro. Desde personas brillantes, pero brillantes... una cosa... increíble, que por circunstancias de la vida, se vieron sin la salida que yo siempre tuve en mi casa por suerte -aunque tuviese que aguantar una y mil-, y sin remedio posible, en empleos como los que yo he tenido -que aquel no fue el peor ni mucho menos-. Recuerdo con toda la tristeza del mundo, a la compañera que con una media en el bachillerato espectacular, inteligentísima, me decía un día que se había follado al supervisor, porque total, qué otra cosa tenía en su vida -y ciertamente tenía poco más que eso y su cabeza a favor, de hecho, nada-, al compañero, diplomado en magisterio y para más, licenciado en filología hispánica, que colgó el hábito de fraile franciscano y dejó... todo, pero... todo, atrás, por ser gay! por ser gay, tío! es que es tan fuerte... o a aquel ruso que era un prodigio, en aquel sitio de mierda... y a Marta, ecuatoriana, que dejó todo atrás igualmente, incluida la universidad, por darle algo mejor a su hijo... pf... oh... es que lo pienso y es... Que está claro que me he encontrado... para escribir una enciclopedia, bueno, y también malo, por supuesto. En la hostelería, y en la noche, se ve de todo, y diez años dan para mucho. Hasta para que te acosumbres a vivir de noche XD... La pena, es que muchas de estas personas, muchísimas, no eran solo personas brillantes en el plano intelectual, a años luz de imbéciles como los de la camiseta de superman, y otros muchos, sino que eran -y son- bellas personas, Lázaro. Realmente hermosas. Buenas. Buenísimas. Y con realidades de mierda, que les llevaron a aguantar trabajos, pero de mierda, en los que se les trataba, de pena, y que estaban ahí, porque no podían optar a otra cosa. Y luego ves a tantos... desgraciados, porque esos sí que son unos desgraciados, que da una rabia, qué rabia. Qué rabia, de veras... ¿Las propinas? Sí, si lo piensas en crudo, objetivamente, solo son eso, pero no un mal síntoma, sino el reflejo. De lo que valoramos. De lo que los humanos consideramos importante. De... lo que somos. Y damos, asco. Mucho. Pero no tenemos otra cosa, porque no lo somos. Ya te digo, ojalá con un estrechón de manos fuese suficiente, pero no es así. Y es lo que hay.

Temujin dijo...

Vero, muchas veces nos olvidamos del esfuerzo. "El genio es un diez por ciento de inspiración y un noventa por ciento de transpiración", decia Thomas Edison (creo), y muchas buenas personas se quedan atrás por falta de esfuerzo o dedicación y esto no es una critica y no estoy hablando de los casos que comentas y que no conozco. Pero he visto casos de personas muy buenas, inteligentes, preparadas que no hay culminado su carrera, por el último esfuerzo.
También conozco a cantidad de imbéciles con puestos que no se merecen y con sueldos desorbitados, solo por haber nacido en determinada familia o ser auténticos maestros del arte de pelotear (¿eso se estudia tambien?). Yo les llamo culebras, pues siempre van arrastrándose. Entre unos y otros estamos la mayoria, creo...

Lázaro dijo...

Pepe, coincidimos; y yo también suelo dejar alguna propina, cuando voy a comer o cenar por ahí; pero procuro hacerlo cuando el camarero anda lejos para que se la encuentre cuando yo ya esté fuera del local. Eso ha provocado que, en alguna ocasión, al descuido, se la pillara Fernando. Saludos.

Hitos, a mí algo también me suena, pero me pasa como a ti, no he salido mucho de casa que digamos. En cualquier caso, en Estados Unidos todo es posible; son una sociedad desarrollada, pero muy a su manera. Besos.

Vero, me recordabas al replicante de Blade Runner. Sí, lo de los trabajos es muy peculiar y muy significativo la forma en que se desempeñan de cara a comprender en el tipo de mundo en el que vivimos.
Un beso.
Temu, sí, ahí andamos la mayoría. Saludos.

María dijo...

Me quedo aquí en este post, en el cual planteas algo que me parece interesante y nunca había visto un tema igual en ningún blog.

Mi opinión es que no estoy a favor de las propinas y soy de las que casi nunca suelo dejarlas, es que me parece algo así como el que deja propinas que se sintiera superior hacia el que das propina, y como yo no me considero superior a nadie, no me siento bien cuando las doy, y si quiero agradecer algo, se lo digo con halagos y palabras cariñosas que quizá tengan más valor para esa persona que unos simples euros, aparte que ellos ya tienen su sueldo, por lo que me parece ridículo e innecesario dar propinas en compensación por agradecimiento.

Te agradezco mucho que me hayas devuelto la visita a mis blogs dejando tus huellas, si no te importa, me llevo el enlace de tu blog para enlazarlos en mis listas y así no perderte de vista.

Saludos.

Lázaro dijo...

María, te agradezco aquí la atención que me has prestado. Tendemos a coincidir y me alegra saber que los temas te parecen interesantes. Un placer haberte conocido, que espero que dure mucho tiempo. Un beso.

Sombra dijo...

En mi país no es obligatoria pero la incluyen en la factura, equivale al 10% de la cuenta y cuando te la entregan, el mesero con una sonrisa amable te dice que la propina es voluntaria, no conozco el primero que haya pedido que le cambien la factura y excluyan la propina, al contrario, a veces el servicio es tan bueno que se da más propina.

Yo por costumbre SIEMPRE dejo el 10% de propina, incluso aquí que no se usa mucho, y la verdad, cada vez recibo a cambio una generosa sonrisa.

Besos oscuros
PD: Soy yo p.......

Lázaro dijo...

Sombra, me gusta el nick, es muy sugestivo y sugerente.
Hay quien con su sonrisa ofrece la mejor propina posible. Sé muy bien que eres de esas.
Recibo gustoso tus besos oscuros, como no podía ser de otra manera.