Nueva y última entrega de un fragmento de la novela del Sr. Ferlosio. Para quien lo quiera pensar y disfrutar:
"Alfanhuí llegó a Moraleja. El pueblo estaba en un llano, ribera de un río. Tenía las casas color mazarrón, color naranja, color añil. Los marcos de puertas y ventanas, las esquinas, tenían una tira de cal blanca. Algunas casas tenían azulejos de colores o de dibujos, desde el suelo hasta la altura de un hombre. Los azulejos tenían forma de rombos, puestos según la vertical. Pero en otras casas más viejas, estaban en zonas desiguales, en manchas caprichosas; aquí cuatro, allí diez, allí uno, como una enfermedad. La historia de las casas estaba escrita por las paredes en anécdotas de azulejos de colores. Era una historia muda y jeroglífica. Cada hombre de la familia tenía allí su azulejo, ocupando un lugar, componiendo una figura. Cuando alguien muere, acaso su azulejo se caiga, se rompa en mil pedazos contra los cantos de la calle. En la pared queda el hueco reciente, áspero, chocante todavía. Luego el tiempo lo gasta, lo suaviza. Quizá venga repuesto el azulejo, quizá su hueco enjalbegado, años después. Y si alguien llegara entonces a pensar: "Es raro, cuando fulano ha muerto, este azulejo ha caído", aquél tendría la clave del jeroglífico. Pero nadie descubre la coincidencia y la pared sigue siendo para todos algo que nada significa. Algo vacío, casual, ni misterioso siquiera. Sin embargo el tiempo tiene allí escritas sus historias" Rafael SÁNCHEZ FERLOSIO, "Industrias y andanzas de Alfanhuí" 1950



27 comentarios:
Creo que las vidas tienen un hueco en lo que pudiéramos llamar el "espacio atemporal". Depende de creencias uno puede pensar que cuando muere su espíritu muere con él, yo no lo creo.
Más bien pienso que pasamos a otro estado y no hablo de reencarnación, sino más bien de mutación...
Leí el otro día por ahí: lo verdaderamente importante, es llegar a ser inmortal, al menos, para una persona.
No podría estar más de acuerdo con esto -siempre que no se sea recordado para mal, obviamente-, y añado: el resto paja.
Voy a seguir dándole vueltas a la cosa, q me salí un pco por la escuadra, pero weno, tengo 7 horas d incómodo bus x delante y un tío detrás q ronca cmo si le fuese la vida en ello. Nfins. Bss y disculpa x las abreviaturas chungas.
Juer, Lázaro, he leído tres o cuatro veces la cosa esta y no se me ocurre ná. Solo que siendo Ferlosio medio cauriense, y hablando de La Moraleja, me acuerdo de mi hemmano ATB, que trabajó allí, y de la seña Hitos, que vive con su marido y el resto de su familia poco más abajo. Lo de los azulejos no me acaba de sugerir ná de ná. Será la caló.
Perdón, La Moraleja no, Moraleja.
Tu azulejo SIEMPRE estará en MI pared...
Un beso h
Temu, debo deducir entonces que, o somos mutantes o futuros mutantes. Bueno, en mi caso no creo que se cumpla aquello de que todo puede empeorar.
Vero, Unamuno estaba obsesionado con la inmortalidad. Creía que toda creencia religiosa al igual que todo razonamiento no tendían a otra cosa que a garantizarse la inmortalidad. Ese sí que era un vitalista.
Pepe, debes tomar nota de la sombra misteriosa: ves como a ella (o él, vaya usted a saber), sí que se le ocurre algo? Bueno, si te ha traído recuerdos familiares, ni tan mal.
Sombra, y bien, pero que bien pegado. Un beso.
Hay gente por la calle que son una prueba fehaciente...
Temu, ¿?
Ah, ahora lo pillo, de mutantes dices, ja, ja... Sí es cierto, muy cierto...
Es que es tarde y estoy casnado. Bajo al perro y a sobar. Buenas noches.
Es curioso y misterioso lo que cuentas de los azulejos, en esta historia que parece muda y jeroglífica, en el que cada hombre tenía un azulejo y que cuando muere se cae, y en la pared queda el hueco, muy curioso, Lázaro.
Un beso.
Cierto, María, esa singularidad que destila la historia es lo que me llevó a exponerla aquí. Ante cuántos jeroglíficos nos encontraremos sin sospecharlo? En qué reside la significatividad?
Son preguntas que me hago con frecuencia y esta historia me las evocó. Un beso María.
Algunos de mis amigos andan por aqui Me ha gustado tu estilo es por eso que te estoy leyendo Vuelvo te lo prometo
Recomenzar (o Mucha, cómo prefieres), en tu perfil he visto que ves la vida a través de formas y colores. Por eso no me extraña que te haya gustado el texto. Toda la novela está llena de formas y colores.
Ha sido un placer recibir tu visita y me alegraría mucho verte de nuevo por aquí. Más besos.
No me había fijado que hablabas de este libro Lázaro, hace mucho que lo leí y me sorprendió, tiene estructura como de cuento infantil...una preciosidad de libro en el que vas acompañando a un niño por una España en tonos pastel, fantasía y magia. Con explicaciones absurdas a acontecimientos absurdos. Todo esto de los azulejos me pareció una metáfora en la que las paredes de las casas eran como la vida cósmica de la humanidad y cada uno de los azulejos que faltan, muertos. Por eso en las casa más viejas ( podrían ser pueblos despoblados o sociedades gastadas) las hileras son más irregulares y salteadas, hay muchas más ausencias...
Para Ferlosio (Alfanhuí) los azulejos se cascan y destruyen, no hay visos de trascendencia, ni continuidad de la vida. Las personas somos barro que permanecemos unido a la pared mientras vivimos, al morir nos despegamos, caemos, nos rompemos y desaparecemos, nada más.
Un poco triste de ser cierto ¿no?...todos convertidos en cascajos de obra:-)
Mira a lo mejor, lo busco y lo vuelvo a releer este verano, gracias Lázaro.
Un beso y feliz finde de vacaciones... para mi de estreno :-)
María, me ha encantado tu comentario. Sí, creo que por ahí va la metáfora. ¿Triste? Bueno, si esperas que no sea así, pues sí, triste, pero, por qué esperar otra cosa?
Sí, es un libro curioso, aunque luego he leído por ahí que Ferlosio renegó de él. Quizás lo encuentre un tanto empalagoso. Pero a mí me ha gustado y eso que ese realismo pseudomágico que nos presenta no suele atraerme demasiado.
Un beso y felices vacaciones.
Hola Lázaro, te dejé un comentario en la entrada anterior, es que a mí S. Ferlosio me suena a Jarama, a lectura obligada y a desencanto.
Besín.
Marina, desencantos los justos, voy a ver qué me cuentas por ahí abajo. Besos.
No tienes nada nuevo pero te dejo mis saludos deseándote un feliz fin de semana, Lázaro.
Un beso.
Gracias María, un beso también para ti.
Hola corazón. Lo primerito del todo es agradecer tu presencia en mu humilde morada. Con tus palabras se abre otro punto de luz que siempre es de agradecer. Las tinieblas deben ser combatidas y Lázaro siempre lo hace posible.
Lo segundito.EL verso acaba con esta frase: "Renacerás en ti". Y es tan simple como pensar que cada uno tiene las herramientas para volver a surgir de entre sí mismo como el Ave Fénix. Apañados estamos si pensamos que alguien nos dará la fuerza suficiente como para salir de algo. No, no no amigo mío, la fuerza está en tí...joder me suena a película...¿cómo se llamaba? La guerra de algo ...jajajajajajajaja
Me voy a buscar mi fuerza donde quiera que esté. Creo que se ha ido al mar con los delfines y hacia allí me encamino.
Besos gordos.
M - - - - A (es que estoy de incógnito)
Pues nada, Mar-In-cognito, que encuentres allí en la orilla esa fuerza que te ilumina. Yo ya volví y pa septiembre seguro que se me ha acabado. Un beso.
Hola Lázaro. He pasado una temporada con poco afán o ganas de comunicarme, lo que no quita para que disfrute paseando por aquí de vez en cuando. Y he disfrutado de verdad tus tres últimas entradas, que agradezco especialmente dado mi imposible acceso a estas literaturas.
Un abrazo.
Jesús.
Gracias a ti, Jesú, y cuídate de esos que sólo quieren vender... Mucha culpa tienen ellos de las miserias que desde la distancia contemplamos con rictus resignado. Un abrazo.
No hay nada nuevo, pero te dejo mis saludos deseándote un feliz fin de semana.
Un beso.
Gracias María, un beso para ti
Pasé a dejarte un beso h...
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